Archivos Mensuales: abril 2012

Oriente, una tentación culinaria

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Desde tiempos inmemoriales Oriente ha puesto alas a la imaginación de los europeos, y hasta hoy no se ha perdido ni un ápice de la magia que se desprende de los mercados atornasolados  como los de Damasco, Estambul, Isfahán y Marrakech. Ante los artísticos trabajos de joyería, las telas bordadas en oro, la llamada a la oración del almuecín, el cielo estrellado del desierto, la vida palpitante de los bazares y la suntuosa arquitectura oriental, cualquier visitante quedará fascinado.

Esta atmósfera de las mil y una noches -misteriosa, insólita y atractiva- recibe al recién llegado con una exultante profusión de colores, aromas y sonidos. Solamente por los multicolores puestos de especias y las filas apiladas de frutas y verduras merece la pena visitar un bazar oriental una vez en la vida. Pero no sólo las especias han contribuido a hacer popular la cocina oriental fuera de sus fronteras, sino también la particular hospitalidad de los árabes.

Essaouira

El desierto –uno de los lugares del planeta más hostiles para vivir- es el motivo por el que la hospitalidad tiene un significado muy especial en los países árabes, algo surgido de la necesidad de asegurar la supervivencia.

En el libro del profeta ya se explica cómo se debe tratar a un invitado. A pesar de la irrupción de la era moderna, que vino acompañada de la occidentalización de las sociedades -particularmente en las grandes ciudades-, la hospitalidad tiene todavía un alto valor en la tradición oriental. Quien no está dispuesto a invitar a un amigo o a un desconocido, ni a compartir su comida con él, es considerado avaro e indigno. UN INVITADO NUNCA DEBE SER UNA CARGA, SINO SIEMPRE UN HONOR.

Cuando hay invitados en una casa o durante las celebraciones, la cocina oriental muestra su lado más esplendoroso. Todas estsas comidan empiezan con una selección de mezze, que puede ocupar toda la mesa y que muestra la variedad de la deliciosa cocina oriental.

                        

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El té de Buda del Monte Putuo, China

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Monjes del Monte Putuo -en Putuoshan una isla montañosa, famosa por sus templos y de larga tradición budista, en la provincia de Zhejiang –  están realizando un ritual en la prueba del té en la ciudad de Zhoushan. Este evento tiene lugar el 23 de abril de cada año. El té de Buda del Monte Putuo, que está plantado alrededor de los templos locales, es reconocido por su buen sabor y la connotación importante que tiene en la cultura Budista. Este té ya se podía encontrar en la Dinastía Tang (618-907) y se solía usar para dar tributo a Buda como regalo de sus huéspedes más nobles. Actualmente, hay 4.080 mu (272 hectáneras) de té de Buda plantado en el distrito de Putuo de Zhoushan, creando más de diez millones de yuanes (1 millón de Euros aproximadamente) de ingresos para la economía local anualmente. (XINHUA)

Esta isla es uno de los lugares principales a los que los fieles del Budismo viajan en China. Es una pequeña isla de tan sólo 12.5 kilómetros cuadrados pero recibe cada año a millones de visitantes y peregrinos para la celebrar y adorar a la diosa Guanyin, o diosa de la Misericordia.

 La isla Putuo está plagada de templos secretos y monasterios donde viven monjes de toda China y más allá, de pequeños pueblos y restaurantes cuya especialidad culinaria está basada en el marisco. También, elegido como precioso enclave para situar el Instituto del Budismo, uno de los institutos académicos de la religión más grandes de China. La isla tiene alrededor de 3000 habitantes y un tercio de estos son monjes.

Con una nariz en Japón

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El té puede llevarnos a mundos inimaginables. Sólo hay que hacerse con unas semillas u hojas de la tierra a la que queremos volar; y mezclarlas con un poco de agua caliente.

Hoy les invito a la tierra del sol naciente, uno de los lugares donde el té es algo más que un pasatiempo; es un signo de distinción, de clase, de armonía, para crear mejores relaciones humanas.

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El té blanco de Tokyo  , fresco y moderno, como las calles edulcoradas de la metrópolis por excelencia de Oriente. En Especias Orient ExpreSs lo mezclamos con trozos de limón, de yogourt, sencha y té blanco especialmente seleccionado.

El Sencha es un tipo de té verde japonés muy popular que se prepara sin triturar las hojas. De ahí la apariencia que vemos en la foto. Sencha significa té cocido, aunque realmente lo que se hace con estas hojas es tostarlas a la sartén. Después se cuecen para evitar la oxidación de las hojas para después enrollarlas antes de que se sequen. Bueno para tomarlo bien caliente en invierno y también fresco en el verano. El toque del limón y el yogourt hará que nuestro paladar pase del sabor dulce y delicado del yogourt al frescor y la acidez del limón en tan sólo un segundo.

Frame de la película Cuentos de Tokyo de Ozu.   Tokyo huele a nostalgia, a hojas húmedas en otoño y a Sakura en primavera. El té blanco impregna nuestros sentidos y con tan sólo una gota en nuestro paladar podremos imaginarnos un paseo por Shibuya, observando a las miles de personas que cruzan por esas calles cada día observando sus estilosos atuendos, paraguas y zapatos. El té blanco es el más saludable de entre todos nuestros tés, antioxidante, aumenta la concentración y reduce la fatiga.

Pruebe nuestro delicioso té blanco, adéntrese una tarde en Tokyo, esuchando sus pasos libres, al atardecer.